Interacción de las Funciones Ejecutivas con la Motivación y la Emoción

 

INTERACCIÓN DE LAS FUNCIONES EJECUTIVAS CON LA MOTIVACIÓN Y  LA EMOCIÓN

Si bien la motivación y la emoción son cruciales en la determinación de la conducta humana, tiene que estar claro de qué manera interactúan con las funciones de control, que son las responsables de dirigir la conducta hacia una meta.  La estructura cerebral clave para comprender esta interacción es la corteza cingulada anterior. Ésta se vincula con la amígdala y el nucleus accumbens, consolidándose como una estructura cerebral de integración múltiple.  La emoción y la motivación compiten por los recursos escasos ejecutivos y perceptuales. Por lo tanto, la motivación y la emoción modifican el rendimiento perceptual y ejecutivo,  dependiendo de cómo se realice la interacción motivacional- ejecutiva. La clave de este concepto es que las Funciones Ejecutivas incluyen la motivación y la significación afectiva. Esto se conoce como ‘único archivo’: En las respuestas conductuales tanto las Funciones Ejecutivas como la motivación y emoción forman una única ‘carpeta’. El modo en que las Funciones Ejecutivas actúan como un todo único o desagregado en funciones particulares se explica por el mecanismo de competición dual.

La competición dual se originó en la investigación de la atención. Los objetos compiten por  recursos atencionales escasos. Los objetos estimulan las redes, el objeto que triunfa en la competición por los recursos escasos  gana los procesos de control. El objeto ganador es depositario de  la selección perceptual, procesos de ajuste para detectar y dirimir conflictos y mantenimiento de la información contextual.

La estructura cerebral clave para comprender esta interacción es la corteza cingulada anterior

El control ejecutivo está fraccionado en componentes que tienen recursos escasos dentro de su propio dominio. Los componentes son el control inhibitorio, la actualización (updating) de la memoria de trabajo y la flexibilidad cognitiva (Miyake et al., 2000). Hay autores que agregan la planificación a los componentes ejecutivos. Sin embargo, no solo hay fraccionamiento de las Funciones Ejecutivas sino también un componente compartido único. Esto es relevante porque la competición por la percepción y las Funciones Ejecutivas se realiza a nivel del Central Ejecutivo: Cuando una tarea demanda fuerte procesamiento de un subcomponente ejecutivo se deteriora el rendimiento en los restantes procesos. La emoción, en particular las que producen ansiedad, impactan sobre la competición a nivel percepción, mientras que la motivación tiene impacto sobre el funcionamiento ejecutivo. El nivel de procesamiento donde la competición se lleva a cabo es el Central Ejecutivo. Esto implica que hay un retraimiento de las Funciones Ejecutivas hacia el Central compartido cuando el estímulo gana la percepción por amenazas, y también cuando las Funciones Ejecutivas no reciben el suplemento motivacional necesario para generar máquinas virtuales de componentes ejecutivos derivados.

La activación de máquinas virtuales ejecutivas (inhibición, flexibilidad, updating de memoria de trabajo, planificación) genera una búsqueda más compleja de patrones de actividad cerebral. Esto se debe a que se producen señales nerviosas estratificadas, de control, supraordinales a la actividad de centros nerviosos que ya están activos. En su trabajo sobre las señales estratificadas del control ejecutivo Koechlin & Summerfield ( 2007) describieron la complejidad del funcionamiento de la corteza prefrontal. Se destaca la descripción del rol de las señales pendientes, especialmente emitidas desde el polo prefrontal en cascada hacia las regiones posteriores de esta parte de la corteza.

Interacción

Los estímulos emocionales son aquellos que presentan expresiones o escenas emocionales. Generan en la corteza occipital, responsable de procesos perceptivos, mayor riqueza sensorial. Los estímulos emocionales atraen los recursos ejecutivos escasos, buscando apoderarse del control conductual. Esto se denomina control basado en el estímulo, o “stimuli driven processes”. Resulta clave la proyección de la amígdala sobre la corteza occipital para que se produzca el control basado en estímulos afectivos.  También es clave la proyección de la amígdala hacia la corteza cingulada anterior, que tiene conexión con la corteza dorsolateral prefrontal, que a su vez modula mediante vías directas la corteza occipital. Mediante esta vía los estímulos emocionales  pueden controlar la percepción.

Un estímulo emocional gana mayores recursos ejecutivos cuando se presenta más ambiguo e implica bajo nivel de amenaza. Cuando el nivel de amenaza es elevado el estímulo cambia de forma dramática el desempeño conductual. Provoca un elevado control atencional, activando el control esforzado. La motivación genera un ajuste sutil en los componentes ejecutivos, sesga qué proceso ejecutivo debe tener mayores insumos para ser más eficaz en una actividad cognitiva (por ej. Privilegiar la flexibilidad cognitiva en detrimento del control inhibitorio).

Los estímulos positivos (por ejemplo eróticos) dependen del nivel de activación (“arousal”) que provoquen. Las amenazas tienen valores de activación intrínseca, mientras que los estímulos positivos en su mayoría provocan los mismos cambios que los estímulos negativos débiles, con bajo contenido de amenaza. En los casos de fuerte estimulación erótica se produce reclutamiento en cadena de la amígdala, corteza cingulada anterior y corteza occipital. Esto produce que el estímulo gane recursos visuales e interrumpa el desempeño de tareas ejecutivas.

El concepto de recursos de información puede parecer sin fundamentos. Sin embargo mediante resonancia magnética funcional se observa la tasa de consumo de glucosa por parte de la actividad neuronal. Pessoa ( 2008) comparó la tasa de consumo de glucosa en tareas atencionales neutras y en procesamiento de estímulos negativos altamente amenazantes. Observó que había solapamiento de consumo de glucosa en la ínsula, corteza cingulada anterior, giros prefrontales medios e inferior y corteza parietal media y superior. Esto evidenció que el gasto atencional y la percepción de amenazas implican el mismo proceso.

Referencias

Koechlin, E., & Summerfield, C. (2007). An information theoretical approach to prefrontal executive function. Trends in Cognitive Sciences, 11(6), 229–235.

Miyake,  a, Friedman, N. P., Emerson, M. J., Witzki,  a H., Howerter,  a, & Wager, T. D. (2000). The unity and diversity of executive functions and their contributions to complex “Frontal Lobe” tasks: a latent variable analysis. Cognitive Psychology, 41(1), 49–100. doi:10.1006/cogp.1999.0734

Pessoa, L. (2008). On the relationship between emotion and cognition. Nat Rev Neurosci, 9(2), 148–158. Retrieved from http://dx.doi.org/10.1038/nrn2317

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Sobre el Autor: Julián Marino

Doctor en Psicología. Especializado en Resonancia Magnética aplicada a la Psicología. Post Doctorado en las Universidad de Granada (España) y Utrecht (Holanda). Tiene publicaciones en diferentes revistas especializadas. Su trabajo está aplicado a la Regulación Emocional y las Funciones Ejecutivas. Es docente de la Universidad Nacional de Córdoba y director del Laboratorio de Neuroimágenes de esa universidad.