Tips y consejos para la redacción de textos científicos

 

TIPS Y CONSEJOS PARA LA REDACCIÓN DE TEXTOS CIENTÍFICOS

La redacción científica es un estilo que se aprende, no se tiene previamente. Uno no aprende nunca a redactar en forma científica hasta que necesita hacerlo para comunicarlo en un ‘canon’ de publicaciones de tipo científicas. Hay que asumir que uno no sabe redactar en formato científico y que debe aprender a hacerlo de esa forma, con esfuerzo y dedicación, y asumiendo una cantidad de errores esperables (porque no se sabe cómo hacerlo) que irán disminuyendo conforme se vaya adquiriendo el estilo. El formato de redacción científica tiene normas y aspectos únicos para este tipo de redacción. Por lo tanto, si o si se debe estudiar y aprender estas normas. Así como suena: estudiar las Normas APA 6.

El objetivo principal y último de la redacción científica es la comunicación para que otro lea el trabajo que uno escribió. Nunca es para uno mismo. Cuando se escribe, se escribe para otra persona, otro grupo, otro laboratorio o universidad. Entonces, el escrito debe ser comprensible y claro para la gran mayoría de los lectores. Si otras personas no lo entienden, entonces el escrito fracasa, pues no puede comunicarse. Adquirir claridad es una necesidad para poder transmitir los trabajos que el equipo de investigación desarrolla.

Habilidades para la actividad de redacción

Escribir de manera simple, sencilla y sintética, transmitiendo una gran cantidad de información (bases del formato científico), es una actividad que conlleva una gran cantidad de energía y demanda un enorme esfuerzo.

Escribir de manera simple, sencilla y sintética, transmitiendo una gran cantidad de información (bases del formato científico), es una actividad que conlleva una gran cantidad de energía y demanda un enorme esfuerzo. Por lo tanto, hay que predisponerse y prepararse para realizar una actividad sumamente demandante. No se puede escribir en cualquier momento, con cualquier actitud, motivación y esfuerzos. Hay que prepararse para escribir y estar listo para hacer el esfuerzo en el tiempo y con la dedicación que sea necesaria. Además, la escritura sin una base sólida de lectura es imposible, pues no hay información que transmitir. Si no hay un ‘background’ de lectura mínimo para empezar a escribir, será imposible sintetizar y organizar información. La claridad y precisión en la escritura aumenta notablemente conforme aumente la cantidad de lectura (bien realizada).

Para empezar a escribir un texto hay que tener una estructura previa de lo que se va a escribir: se debe planificar la redacción del texto. La planificación tiene que ser acorde a las unidades del texto: delimitar que irá en cada párrafo, cómo se irán sucediendo, cuáles son las ideas principales de cada párrafo, los conceptos claves a desarrollar. Hay que hacerse un índice propio y sostenerlo hasta lograr desarrollar el escrito. Tampoco se debe escribir un texto ‘de repente’: se van escribiendo unidades que finalmente conformarán un texto sólido y unido. Las unidades del texto, desde lo más específico a lo más general, son: conceptos claves, frases u oraciones, y párrafos. Una palabra no es una oración, una oración no es un párrafo, y un párrafo no es un texto. Cada unidad tiene su monto de información y hay que logar que en su conjunto formen el texto.

Otro elemento que hay que tener en cuenta es la monitorización constante del texto. No hay que confiarse en lo que uno escribió por primera vez. Siempre hay que revisar y monitorizar el trabajo para continuar mejorándolo. Siempre es una buena actividad dar a leer el escrito realizado a otra persona y pedir una opinión. Si la otra persona no lo entiende, entonces hay algo que mejorar seguro. Más allá que no tenga los conocimientos del tema en cuestión, la gran mayoría de los primeros errores son de organización, sintaxis y gramática. Luego se llega al momento de las discusiones teóricas y conceptuales, una vez superada esta etapa. Esto significa que también hay que ceder el orgullo y pensar que el estilo de redacción va más allá de los autores. Uno no escribe como quiere sino como se debe escribir. Entonces, todos los autores del mismo ‘canon literario científico’ escriben de forma muy similar. Para aprender a escribir, es una buena iniciativa imitar el estilo de los autores que leen, fijarse cómo redactan, cómo organizan los textos, qué palabras utilizan y cuáles no, etc.

Tips del estilo de redacción científica

• La escritura tiene que ser clara, sencilla, simple, y sintética: esto es sumamente complejo de lograr. Ser sintético implica escribir frases de entre 20 y 40 palabras aproximadamente. Hay que monitorizar en función de estas estructuras. La claridad implica no confundir al lector. No se debe agregar valoraciones innecesarias, conectores sin un fin, utilizar sinónimos de un concepto e ir alternándolos. Ser sencillo y directo.
• Ser específico implica evitar decir generalidades muy grandes o conocimientos obvios. Eso en sentido vulgar se llama ‘el clásico guitarreo’: llenar el texto con desarrollos que ya se saben. Si se está escribiendo sobre el rol de la serotonina en la depresión, es innecesario decir cuáles son todos los tipos de sinapsis y neurotransmisores: uno quiere saber sobre serotonina y depresión, ese es el punto.
• Hay que lograr que el texto se una por sí solo: lo que conecta el texto son las ideas, no los conectores. Se sigue un orden desde lo más general a lo más específico, llegando al punto problema y dando luego una conclusión, dependiendo siempre del tipo de escrito.
• Las citas y referencias bibliográficas tienen un fundamento: si uno no cita, entonces ¿de dónde viene toda esa información que se ha escrito? Cuando se escribe, se está recuperando ideas y conclusiones de trabajos de otros autores para producir algo novedoso, pero se trabaja en un marco conceptual ya desarrollado. Hay que hacer un uso razonable de las citas.
• Las referencias bibliográficas tienen una estructura propia de las normas de redacción: no puede haber errores en las referencias. Hay un pipeline desarrollado que enseña cómo citar a la perfección, entonces si se lee el pipeline y se revisa y monitoriza el texto, no se pueden encontrar errores en las referencias luego.

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Sobre el Autor: Fernando Luna

Licenciado en Psicología por la Universidad Nacional de Córdoba (UNC). Actualmente realiza un doctorado sobre Redes Neuronales de la Atención y es becario doctoral de la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la UNC. Es miembro investigador del Laboratorio de Procesamiento de Neuroimágenes, UNC. Tiene publicaciones en revistas internacionales sobre neurociencia cognitiva y psicología cognitiva experimental.