No juzgues a nadie feliz: Narcisismo & DTI

 

NO JUZGUES A NADIE FELIZ: NARCISISMO & DTI

La microestructura de la cognición estudia la dinámica de procesos cognitivos/afectivos a partir de datos de conectividad estructural cerebral. Remárquese la distinción: Aplicación dinámica a partir de datos estructurales. Inferir procesos mediante datos de conectividad requiere un conocimiento de origen ‘variado’ acerca de zonas de sustancia gris involucradas en las terminaciones y comienzos de las fibras conectivas. Solemos utilizar el ejemplo de la fluidez verbal (Gaillard et al., 2003): Un sistema de almacenamiento es motivado a recuperar palabras vía fascículo arqueado y fronto-temporo-occipital, con control atencional del fascículo longitudinal superior.

Por lo tanto, la microestructura de la cognición se aplica en psicología, bioimágenes, medicina y física. Como Cristóbal Colón, un grupo parte con confianza hacia lo desconocido. El LABNI se ha subido en tres carabelas. Incluso estamos en plena lucha por tener un espacio institucional. Pero esa es otra historia, que el lunes tendrá un round casi definitivo. En este caso vamos a presentar analíticamente un trabajo recientemente publicado de microestructura de la cognición sobre narcisismo.

En algunos ámbitos de la psicología resulta más fácil ‘digerir’ para los psicólogos no familiarizados con esta nueva disciplina los estudios más alejados de conceptos tradicionales psicológicos. Sin embargo, quienes trabajan con microestructura de la cognición hacen estudios que utilizan estos conceptos, con un marco de referencia globalmente ‘empirista y pragmático’. Es allí donde la reticencia, el desafío y por lo tanto el análisis requiere mayor esfuerzo. Disgresión: El desafío proviene de que la formación psicológica argentina está basada en textos sin datos, argumentaciones sin rigor lógico, extensas capturas de fenómenos que no se sabe cuándo ocurren ni cómo proceder, pero a la vez, provocan, como la literatura, una intensa identificación con lo leído. Además, los textos de, por ejemplo Lacan, tienen tantas descalificaciones hacia otros esquemas (por supuesto, ya muy antiguos) que resulta común que las personas que adhieren a su obra se sientan desengañados mientras que los otros caen en ‘zonzas engañifas’ (como el docente de psicoanálisis que señaló sin tener la mínima experiencia que estaba demostrado que la resonancia magnética ‘no servía’).

En este artículo se hará un análisis de una publicación reciente: ‘El Narcisismo está asociado con la debilidad de la conectividad frontoestriatal: Un estudio DTI’. Narcissism is associated with weakened frontoestriatal connectivity: a DTI study’ (Chester, Lynam, Powell, & DeWall, 2015), publicado por la Universidad de Oxford, en el Journal of Social Cognitive and Affective Neuroscience’.

No resulta extraño entonces que personas que son juzgadas como ‘exitosas, plenas de dicha’ sientan una continua desazón y aplastamiento.

El concepto de Narcisismo ingresó ya a las tematizaciones psicológicas de uso social frecuente. Es común en ‘psicología ordinaria’ que una persona llame a otra ‘narcisista’ sin necesidad de ser psicólogo/a. Su etimología remite al mito de Narciso, el bello joven que se enamora de su propia imagen, perseguido por la Ninfa Eco, y perece ahogado víctima de su autoerotismo. Sigmund Freud utilizó el mito para indicar que una de las etapas del desarrollo sexual corresponde a la unificación de las pulsiones sobre el propio cuerpo: La persona se toma como objeto de amor, la libido (superestructura de las pulsiones) está depositada en el Yo, dando lugar a las especulaciones de Melanie Klein sobre Yo- campo de amor, mundo externo- campo de odio.

Freud utilizó esta etapa para explicar que una persona podía regresar a la misma, es decir, la investidura de un objeto sexual- otro, una vez perdida, podía retornar a una etapa anterior narcisista. Incluso habría sujetos que habrían quedado ‘anclados’ en esta etapa y se tomarían como objetos de amor, buscando en el otro simplemente el reflejo de uno mismo. Para Freud, la elección de objeto por rasgos narcisistas está presente en cualquier elección, sin necesidad de incurrir en cuadros patológicos.

Este tipo de esquemas conceptuales resultan visualizables en la imaginería del lector, que puede reconstruir situaciones derivadas de esta formulación. Sin embargo, para las visiones más científicas y pragmáticas de la psicología (Rorty, 1996), cuando se postula una etapa del desarrollo, como mínimo se requieren indicadores que puedan ser compartidos por cualquier observador. Incluso que se hagan manifiestos aspectos que revelen que está aconteciendo la supuesta fase narcisista de elección de objeto. La habitual ‘escapada’ psicoanalítica implica que son etapas que solo se pueden reconstruir durante un tratamiento analítico, pero esto no satisface (ni lo va a lograr) en los requerimientos centroeuropeos de un conocimiento público, observable y repetible, que si se profundiza deviene de la reforma protestante.

No es extraño que los países centroeuropeos, anglosajones, repúblicas hijas de las reformas luteranas y calvinistas, hayan extraído del psicoanálisis algunas tematizaciones, pero han sido transducidas a sus esquemas operativos y pragmáticos. Así como para la Reforma era necesario que la Biblia la pueda interpretar cualquier individuo, que tenga la competencia suficiente, para ellos se acabaron los oscurantismos donde solo unos iniciados pueden visualizar fenómenos que para otros están imposibilitados.

Esta introducción vale para que observemos el concepto de narcisismo que utilizaron en este estudio de la Universidad de Kentucky, USA, en 2015. Un grupo interdisciplinario del departamento de psicología junto con bioimágenes y física médica realizó un mega estudio sobre emociones negativas e impulsividad. El supra estudio indaga de manera transversal los circuitos y orígenes de las emociones negativas. Por ejemplo, las derivadas de la territorialidad, la similitud racial, los cambios diarios hormonales, las frustraciones sociales, la ambigüedad según la necesidad de cierre que tiene cada persona.

Dentro de ese estudio, una submuestra fue evaluada en rasgos narcisistas. Vamos a la definición que utilizaron: Hay dos tipos de narcisismo, uno caracterizado por la grandiosidad, con elevada extroversión, escasa ‘amabilidad’ y elevada autoestima, y el otro caracterizado como narcisismo vulnerable, con una paradójica baja autoestima. Según esta conceptualización, el narcisismo se observa en el espacio de relaciones interpersonales, donde las personas que exhiben ‘grandiosidad’ buscan de forma frecuente afirmación y aprobación por parte de otras personas, con actitudes autorreferenciales que culminan en una pregunta implícita al otro para que sentencie su acción y con ello que haga juicios más o menos encubiertos sobre su ‘personalidad’ en general. La curiosidad (supuesta) es que estos juicios son ‘alimento’ para algo fundamental: la conectividad entre los outputs motivacionales y la llegada a los centros de valoración de sí mismo.

La persona narcisista tiene un dolor extremo ante lo que captura como señales de rechazo social, por lo tanto en su discurso se aprecia una elevada cantidad del uso del término ‘Yo’ y una deriva del curso del río del discurso hacia el espacio imaginario delimitado por su voz ‘Yoica’ a la espera de la valoración. Suelen ser apreciados como personas vanidosas y egocéntricas. No obstante, en las evaluaciones de autoestima los rasgos narcisistas ingresan con valores sumamente diferentes: Hay personas que entran en el cuadro narcisista con muy baja autoestima.

En la psicología de la microestructura de la cognición los constructos se miden. Las mediciones se realizan con diversos tipos de instrumentos. Algunos son escalas, rellenadas por la propia persona, por otros, o ambos. Pero también hay medidas fisiológicas. Las personas narcisistas buscan aprobación y admiración, crean situaciones donde esto ‘se pone en juego’. Las reacciones fisiológicas periféricas (por ejemplo conductividad eléctrica de la piel) son muy intensas en sujetos narcisistas cuando se encuentran en esa zona de aceptación/ rechazo. Una de las conductas típicas del sujeto narcisista es la retaliación, o venganza. En psicoanálisis se suele utilizar el concepto de herida narcisista. Lo que sigue a esta herida es una compensación vengativa, que varía de acuerdo al tipo grandiosidad o vulnerable.

En el narcisista vulnerable luego de la herida narcisista surge inseguridad y abandono, hundimiento existencial, mientras que el narcisista grandioso inicia venganzas, imaginarias la mayoría, con largas alocuciones contra el ‘autor’ de la herida, que a un oyente le resultan exageradas porque le llama la atención la cantidad de tiempo que destina a una situación que juzga periférica. En el narcisista, la rumiación es frecuente porque el sangrado yoico tiene una débil coagulación, las plaquetas psicológicas del ego narcisista están bajas.

Para los investigadores de la Universidad de Kentucky el narcisismo está relacionado con desconectividad (baja anisotropía fraccional) en el circuito frontoestriatal. Este circuito une las zonas mediales prefrontales con los ganglios basales. Las zonas mediales prefrontales envían información acerca de uno mismo, una valoración lingüística acerca de la posición en que la propia persona está quedando situada en un entorno entre otras personas. La persona narcisista tiene un módulo prefrontal medial que evalúa de forma constante si ha sido humillada, que lugar ocupa en un supuesto ‘escalafón’, quien ‘domina’ una reunión, y tales señales son devueltas a la ‘teoría de la mente’. Esta teoría de la mente significa imaginar intenciones de los otros. De este modo tenemos un complejo entre una persona haciendo valoraciones constantes de su posición, reconocimiento, admiración, protagonismo, entrecruzado con intenciones que atribuye a los otros. Las señales mediales prefrontales se conectan con estructuras subcorticales estriatales, que están encargadas de circuitos de recompensa.

La hipótesis de los investigadores de la Universidad de Kentucky es que en sujetos clasificados como narcisistas la desconexión implica que en la vida cotidiana, la continuidad existencial del narcisista no recibe intensidad de señal de gratificación por lo que hace ni lo traduce al campo de su sí mismo, de manera que suele ser frecuente que fortalezca esta relación con el uso de drogas, hipersexualidad, consumo de personas reafirmativas, que hacen función de conexión entre la ‘batería’ estriatal y la valoración medial prefrontal del sujeto en su medio social.

El experimento consistió en colocar 50 personas en un resonador magnético 3T, aplicando imágenes con ponderación de difusión con 60 direcciones no coplanares no colineales y 6 imágenes b0 de referencia. Los tiempos de repetición fueron de 5000 milisegundos, lo cual va demostrando que las secuencias de difusión están continuamente mejorando en tiempos de adquisición (llegará el momento en que equivalgan a TR de las imágenes estructurales T1).

Como crítica al experimento, se utilizó el consabido algoritmo TBSS, que skeletoniza la sustancia blanca, favoreciendo la comprensión del dato pero eliminando el trabajo con tractos en su espacio nativo. Los cuestionamientos a la técnica TBSS pueden leerse en Bach y Leemans (2014). Los resultados mostraron, mediante un método de regresión, que a mayor cantidad de narcisismo medido por el NPI (narcissistic personality inventory- rango de 0 a 16) menor fue la anisotropía fraccional (conectividad estructural) entre la región medial prefrontal y el estriado basal. Los valores de beta fueron= -0.32 para el hemisferio derecho y =-0.30 para el izquierdo. El intervalo de confianza llego a un valor de beta= -0.64.

Los autores concluyeron que los narcisistas grandiosos desarrollan seeking behaviours (conductas de búsqueda de estímulos excitantes) en función de lograr afirmación y mantener la autoestima. La caracterización de la motivación narcisista está muy cerca al craving del adicto a sustancias, que busca reforzamientos externos para combatir el aplanamiento y sin sentido de su vida afectiva. En el caso narcisista el objeto son otras personas, espacios interpersonales que reafirmen y, en sentido microestructural, hagan un puente para conectar la batería de arranque del reforzamiento (estriatal) con la valoración de sí mismo en los eventos diarios (medial prefrontal).

Para los investigadores de la Universidad de Kentucky el narcisismo está relacionado con desconectividad (baja anisotropía fraccional) en el circuito frontoestriatal.

La vida narcisista: ¿de qué manera está distribuida en las personas? ¿Es un continuo, donde cada persona presenta grados, o resulta dicotómica? Existen personas que observan la vida de otras y no comprenden como logran satisfacción con una vida que a sus ojos se presenta sin mayores variaciones. Sin embargo, la microestructura de la cognición comprende que la sutileza de la integridad conectiva frontoestriatal es variable, y la incautación de valoración de lo que una persona está haciendo y la afirmación de sí mismo no puede traducirse a otras miradas, porque el puente frontoestriatal es idiosincrásico. Supone fibras que conectan la emisión de reforzamientos positivos, de mayor o menor duración e intensidad, que están más estrechamente relacionados con esquemas que la persona tiene de su vida social. En este sentido la noción de superyó exigente, mortífero, tiene alguna utilidad para caracterizar la distancia entre lo que sucede y el placer que la persona experimenta. No resulta extraño entonces que personas que son juzgadas como ‘exitosas, plenas de dicha’ sientan una continua desazón y aplastamiento. La captura medial prefrontal de las emisiones estriatales conduce a la mayor incomprensión entre las personas.

Como espejos rotos, cada persona considera que su propia conectividad debería ser la conectividad de todas las personas, y esto claramente no es así. Usted puede no acordar con la microestructura de la cognición, pero los que observamos a diario más de 20 espacios cerebrales y su conectividad, cada vez estamos más seguros que no hay nada más particular que un espacio cerebral, no hay dos espacios de conectividad iguales, por lo tanto determinar que otra persona debe ser feliz por lo que sucede en su vida tal como Uusted percibe la vida de otro, implica ignorar que hay un puente fibroso con esquemas asentados y emisiones motivacionales que no se repite entre las personas.

‘No juzgues a nadie feliz’ señaló Sigmund Freud. Porque no conoces su puente cortico estriado, agregaríamos en el siglo 21, provistos de equipos 3T, con estrategias de gradientes en múltiples direcciones apuntando a la difusión browniana de las moléculas de agua compactadas por fibras mielinizadas.

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Sobre el Autor: Julián Marino

Doctor en Psicología. Especializado en Resonancia Magnética aplicada a la Psicología. Post Doctorado en las Universidad de Granada (España) y Utrecht (Holanda). Tiene publicaciones en diferentes revistas especializadas. Su trabajo está aplicado a la Regulación Emocional y las Funciones Ejecutivas. Es docente de la Universidad Nacional de Córdoba y director del Laboratorio de Neuroimágenes de esa universidad.