Detección de Señales Neuronales del Engaño

 

DETECCIÓN DE SEÑALES NEURONALES DEL ENGAÑO

El engaño es fomentar que otra persona crea en una proposición que uno considera falsa. Las situaciones sociales promueven la asimetría informacional. Significa que una persona está en ventaja por sobre otra en cuanto a cercanía de la fuente informacional. La asimetría promueve que haya personas que obtengan ventaja y realicen engaños. Los engaños se clasifican en simples o sofisticados. Esta clasificación deviene de las dimensiones del engaño: 1) la creencia de la persona 1 acerca de la verdad o falsedad de la creencia; 2) la creencia de la persona 1 acerca de qué espera la persona 2 acerca de la veracidad de la información. Se llama engaño sofisticado cuando la persona 1 cree que la información es verdadera, la persona 1 anticipa que la persona 2 espera ser engañada, luego la persona 1 dice la verdad, por lo tanto engaña a la persona 2 diciendo la verdad.

De este modo, el engaño requiere que la persona 1 tenga una ‘teoría’ acerca de las expectativas de veracidad de la persona 2. En todos los casos de engaño, la persona 1 tiene tiempos de reacción más largos para hablar (tiempo de elaboración). Esto puede ser corregido con la repetición del engaño, pero no en momentos iniciales. En estudios de resonancia magnética funcional se encontró que la persona que engañaba, independientemente del tipo de engaño, utilizaba el polo temporal, la juntura temporo-parietal, incluyendo el giro angular, el giro temporal superior. Estas estructuras están involucradas en la cognición social. Se asocian a ‘theory of mind’, que significa tener una teoría acerca de los pensamientos de otra persona.

Cuando se comparó la mentira con decir la verdad en contextos sociales conflictivos, se observó actividad de la corteza cingulada anterior. A medida que aumentaba la complicación por mentir (contextos donde se espera de forma manifiesta que la persona se comporte de manera honesta) mayor era la actividad de la corteza cingulada anterior, manteniéndose constante la activación de las regiones temporo-parietales.

Uno de los hallazgos más consistentes es que la base neuronal del engaño no tiene relación con que la persona diga verdad/ falsedad, sino con la intención de engañar.

Uno de los hallazgos más consistentes es que la base neuronal del engaño no tiene relación con que la persona diga verdad/ falsedad, sino con la intención de engañar, que supone activar dos estados de cosas: a) el estado de eventos reales del mundo, a los que tiene acceso la persona 1; b) el conocimiento que tiene la persona 1 del estado mental de la persona 2 acerca de la información de interés. Una vez estructurada la relación entre la fuente de información y la teoría sobre las expectativas de la persona 2, la persona 1 tiene o no la intención de engañar a la persona 2. Esto implica mayor o menor conflicto de acuerdo a la presión por la honestidad, la complejidad de conocer las expectativas de verdad, la teoría acerca de qué información tiene la persona 2. Cuando la persona 1 tiene la expectativa de que la persona 2 tiene muchos conocimientos sobre la información, la actividad de la corteza cingulada anterior es mayor.

La formación de la teoría de la mente del sujeto 1 sobre el sujeto 2 tiene características automáticas. Por lo tanto la persona 1 no puede controlar la suposición de la información que adjudica a la persona 2. Esto ocasiona que suele haber personas que sobredimensionan los conocimientos de la persona 2, cayendo en conflictos autoinducidos. Luego la presión por la honestidad puede ser abrumadora para personas que quieren engañar, lo que se visualiza en como su relato va acompañado de elevada actividad de la corteza cingulada anterior. En otras personas se observa que subestiman la información que tiene la persona 2, por lo que no activan señal de conflicto. Sin embargo, la subestimación vuelve menos complejo el relato engañador, resulta simple. Esto tiene efectividad en cuanto las señales faciales del engañador son difíciles de detectar. No obstante, la activación de la corteza cingulada anterior promueve cambios y alertas que monitorizan las respuestas de la persona 2. Este monitoreo concede oportunidad de modular el discurso ante reaccione sutiles que indican que la persona 2 no cree a la persona 1.

En estudios de eficacia del engaño, medida por la creencia de la persona 2 en dirección a lo que la persona 1 quiere hacer creer, se encontró que las personas que menos actividad tienen de la corteza cingulada anterior resultan más eficaces. Hay eficacia subliminal del engaño, que significa que la persona no alcanzó con sus detectores sensoriales infra- umbral perceptivo a capturar las sutiles emisiones de engaño. Los músculos faciales que denotan esfuerzo en la recuperación de memorias envían señales de engaño. La persona 2 puede decir que no encuentra nada falso en la lógica de lo propuesto, pero que intuye engaño. Esto se debe a la acción de detectores perceptuales de engaño. En concreto, son traductores de señales que descubren el conflicto producido por la intención de engaño.

Neuroimágenes y Diagnóstico Neuropsicológico

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Sobre el Autor: Julián Marino

Doctor en Psicología. Especializado en Resonancia Magnética aplicada a la Psicología. Post Doctorado en las Universidad de Granada (España) y Utrecht (Holanda). Tiene publicaciones en diferentes revistas especializadas. Su trabajo está aplicado a la Regulación Emocional y las Funciones Ejecutivas. Es docente de la Universidad Nacional de Córdoba y director del Laboratorio de Neuroimágenes de esa universidad.